“Sírveme un fuisce doble!” ordenó Isabel I de Inglaterra el 13 de Agosto de 1588, tras recibir la noticia de que su flota había reventado la Armada Invencible. La anécdota me la he sacado del forro, pero resultaría perfectamente verosímil, dada la conocida afición de la reina al fuisce, que es como se denominaba entonces el whisky.
Su origen es todavía un misterio. Al parecer, en China se conocía el arte de la destilación de alcoholes un milenio antes de Cristo, pero en Europa no existen pruebas de que se realizara antes del siglo X, y dicen que fueron los árabes quienes trajeron el procedimiento de Oriente, según conocemos en una obra del médico cordobés Abul Kassin.
Otra de las hipótesis consiste en que frailes viajeros de Asia habrían traído a sus monasterios el arte de la destilación de aguardientes, conocidos como aqua vitae, agua de vida, o según otros, spiritus vivus. De sus monasterios, surgieron muchos de los licores que todavía hoy se toman. Nuestro mallorquín más célebre, Ramón Llull (lo siento fanboys de Rafael Nadal), consideraba que los licores destilados en las abadías y monasterios eran “un medicamento excelente” y “el último consuelo del hombre”. Pero centrándonos en la palabra “Whisky”: aqua vitae en gaélico se dice uisge beatha, que los ingleses dejaron en fuisce, como decía la reina Isabel, o uisge, de donde evolucionaría hasta whisky, según se denomina en el Reino Unido, o Whiskey, en Irlanda y en EE UU.
" 'un medicamento excelente' o lo que es lo mismo: 'con la excusa de la artrítis me ponía hasta las cejas' "
Más, en la próxima entrega.



1 comentario:
Puez el "cuti zar" lo inventé yo y no veas como lo deztilo.
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