
Armand Hammer, personaje desconocido para el gran público fue uno de esos hombres que hizo del innoble arte de no estar ni con unos ni con otros y estar con todos al mismo tiempo su vida y su fortuna.
Hijo de inmigrantes judíos de Odessa, nació en Nueva York a finales del siglo XIX. Su padre fue unos de los fundadores de esa aberración conocida como el Partido Comunista de Los Estados Unidos (aberración digo, pues si algún país lo del comunismo estaba claro que no iba a funcionar, ese era por aquel entonces conocido como "país de las oportunidades"). Licenciado en medicina, en 1921 fue a Rusia donde conoció entre otros a Lenin, quien a su vez lo recomendó a Stalin como "una pequeña vía hacia el mundo de los negocios de Estados Unidos que deberíamos usar de todas las formas posibles''.
Hammer consiguió las primeras concesiones petroleras de los soviéticos, como no podía ser menos siendo hijo del fundador del partido comunista. Se ha dicho de él que colaboró estrechamente con el KGB, incluso que fue uno de sus agentes, algo que no ha de extrañar si tenemos en cuenta que siempre tuvo la puerta de Leonidas Breznev abierta, incluso en los momentos más tensos de la guerra fría.

En los 80's se acercó a Margaret Thatcher, cuando se extraían grandes cantidades de petróleo en el mar del Norte, a la vez que hacía negocios con el líder postmaoista Deng Xiaoping y el presidente libio Muammar el-Gaddafi. Fue por aquellos años cuando optó a una distinción británica, pero no pudo ser. Por sus relaciones con un gobierno, el libio, que financió atentados contra ciudadanos e intereses británicos le costó la animadversión de muchos. Ya se sabe que negociar con dos enemigos a la vez es difícil, esperar a que además te condecoren: imposible.
En 1990, cuando los herederos de Lenin firmaron su rendición, Hammer moría a los 92 años con el sueño comunista y sus acciones subieron notablemente. Quizás por eso se dijo que Armand Hammer, después de muerto, volvió a hacer un gran negocio.

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