Estamos en 1937, las fuerzas nacionalistas estaban empeñadas en conseguir a toda costa la reducción de las provincias del norte de España mientras proseguía el interminable asedio de Madrid. Concreta mente los franquistas deseaban Asturias, ya que en ella residía una importante industria que bien necesitaba la república para el esfuerzo bélico. Para evitar las constantes ofensivas de los sublevados, el alto mando republicano decidió desencadenar una ofensiva al oeste de Madrid. Las razones del ataque residían en colaborar con la resisténcia del norte y de paso envolver a un buen porcentaje de las fuerzas nacionalistas del frente de Madrid que obligaría a levantar el asedio. Tras el reconocimiento y el estudio, se decidió que el mejor sector para desencadenar la ofensiva sería el de Brunete, que tras ser tomada, las tropas nacionalistas del sur y el oeste estarían prácticamente copadas.
El mando republicano dirigido por Miaja, concentró 80.000 hombres entre los que se encontraban las destacadas divisiones Líster y El Campesino, que un año más tarde, se desangrarían en el Ebro y tres brigadas internacionales, junto 100 aviones y 100 carros T-26 rusos. Durante la batalla, las fuerzas franquistas siempre actuaron en minoría, llegando sus efectivos como máximo a 65.000 efectivos.
Mapa de la batalla de Brunete y su correspondiente leyenda.
Durante la noche del 5 al 6 de julio se realiza una infiltración en territorio franquista y al amanecer del día 6, tras una preparación artillera y aérea, se inicia el ataque a las posiciones enemigas, cuyas exiguas fuerzas, pertenecientes a la 71ª División franquista son cogidas por sorpresa, lo que permite a las tropas de Líster tomar Brunete, a pesar de la fuerte resistencia ofrecida por sus defensores.
El día 7 se ocupa también Villanueva de la Cañada aunque Quijona, Villanueva del Pardillo y Vilafranca del Castillo continúan resistiendo los ataques de la XV Brigada Internacional, formada por británicos.
El 8 se ocupa Quijorna y el día 10 Villafranca del Castillo es rodeada, tomándose el punto estratégico conocido como vértice Mocha.
Continúan las operaciones y el 11 son ocupadas Villanueva del Pardillo y Villafranca del Castillo por tropas del XVIII Cuerpo de Ejército.
No obstante, a pesar de este avance fulgurante la ofensiva comienza a perder fuerza, los franquistas han reaccionado con rapidez trasladando al sector las Divisiones 12ª, 13ª y 150ª y unos días después las Brigadas IV y V de Navarra, retiradas del frente Norte. También reciben el importante refuerzo aéreo de la Legión Cóndor con sus cazas Msserchmitt bf109 y sus bombarderos Heinkel Hee 101 lo que hace que la situación comience a equilibrarse y vaya cambiando el signo de la batalla.
La posición de los franquistas, que fue muy crítica en los primeros días, cuando las avanzadillas republicanas estaban a punto de alcanzar el puesto de mando de Varela, situado en la localidad de Boadilla del Monte comienza a reforzarse, de tal forma que, el día 12 las fuerzas republicanas tienen que pasar a la defensiva (primer ataque de los franquistas en el flanco Este, línea Villanueva del Pardillo-Romanillos-Boadilla), produciéndose durante los días siguientes combates durísimos, en los que se alternan ataques y contraataques bajo un sol abrasador con más de 38 grados a la sombra.
El 15 de junio, cuando la situación ya se ha estancado definitivamente y se han dado órdenes de cavar trincheras, las tropas republicanas habían conseguido avanzar unos 12 kilómetros hacia el sur de Brunete en dirección a Navalcarnero.
La superioridad aérea de la Legión Cóndor hace que la lucha se torne más dura, en tanto que la des coordinación en las comunicaciones provoca que se produzcan ataques de la artillería sobre las líneas avanzadas de uno y otro ejército. El efecto de estos errores es distinto en uno y otro bando, pues mientras los franquistas mantenían una disciplina férrea en sus tropas, entre los republicanos, faltos de mandos cualificados, especialmente en los grados inferiores (suboficiales y cabos), se producen en algunas unidades casos de insubordinación que llevarían incluso a ejecuciones sumarias en el propio campo de batalla, y a la sublevación de la XIII Brigada internacional, que tiene que ser detenida en la Carretera de la Coruña por la Guardia de Asalto, cuando regresaba a Madrid con armamento, tras abandonar el campo de batalla.
No obstante, los republicanos consiguen mantener, a costa de terribles pérdidas, el terreno conquistado, pero mientras el material de que disponen es limitado y el número de hombres también, ya que no se pueden detraer más tropas de la defensa de Madrid, los franquistas han acumulado gran cantidad de hombres y material traídos del frente del norte donde estaban destinados a la toma de Santander.
Los franquistas comienzan su contraofensiva el día 16 y poco a poco van recuperando terreno. Durante la semana del 19 al 26 de julio se comienza a producir la retirada, unas veces más ordenada y otras menos, de parte de las tropas republicanas, todo ello bajo el ametrallamiento de los aviones alemanes. En esta retirada perdió la vida, el día 26, Gerda Taro, compañera del famoso fotógrafo Robert Capa cuando un tanque arrolló el coche en que aquella se retiraba hacia Madrid. Sin embargo, la lucha prosigue pero el avance franquista es imparable, así el 24 recuperan Brunete, excepto el cementerio. El mismo día 24 es conquistada la margen izquierda del río Guadarrama y la carretera Brunete-Boadilla del Monte y el 25 termina la lucha en Brunete con la toma del cementerio, donde resistían los hombres de Lister. El día 27 ha terminado todo, quedando el frente de nuevo estabilizado. Al igual que en Verdún durante la Primera Guerra Mundial, ambos contendientes se desangraron por un puñado de terreno, para finalizar la batalla en sus posiciones de despliegue. Lo peor de todo son las 25.000 bajas republicanas y las 17.000 nacionalistas. Todo para nada.


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