A diferencia de por ejemplo Inglaterra, en Francia la nobleza no pagaba impuestos; y si en en Inglaterra sólo heredaba las tierras y los títulos el hijo mayor, debiendo los demás casarse con herederas burguesas o dedicarse a una profesión, en Francia la nobleza no podía mezclarse con el tercer estado. Mientras que en Inglaterra la nobleza se aburguesó a través de su participación en la economía capitalista (gracias a sus intelectuales liberales como Jhon Locke o Adam Smith pero de eso ya hablaremos en otros post) al tiempo que, inmersa en la cultura del gentleman, la burguesía adoptó hábitos de vida propios de la nobleza, en Francia la nobleza era una casta anquilosada y cerrada en si misma. Pero la nobleza no era el único estado que gozaba de tales privilegios que ahogaban al tercer estado. En Inglaterra desde que Enrique VIII había sometido la Iglesia al Estado ya no había monasterios. La tolerancia religiosa había conseguido aplacar las pasiones que provocaban las cuestiones religiosas y la Iglesia era considerada fundamentalmente como una institución beneficiosa desde el punto de vista social, pues el efecto consolador del cristianismo ayudaba a la gente a sobrellevar la pobreza. Pero en algunos círculos ilustrados empezó a considerarse cada vez más innecesario declararse cristiano, algo que se tenía por contrario a la razón. El entusiasmo y las virtudes cristianas se dejaron para las sectas puritanas.
No así en Francia: aquí la Iglesia era, junto con el rey, el poder fundamental. Poseía, aproximadamente, un tercio del suelo y no pagaba impuestos. Más bien el contrario, ella obtenía un diezmo del ganado y de la cosecha de cada campesino, con lo que mantenía a sus párrocos en la pobreza y a sus obispos en el lujo, fomentando la censura y la ignorancia entre sus fieles.
En Inglaterra, el sistema parlamentario era tan flexible que fue capaz de compatibilizar y de servir de vehículo de expresión a los diversos intereses de las clases gobernantes. En Francia, se convirtió en un obstáculo para el desarrollo del país y la sociedad. Como podemos ver, todos estos factores junto la toma de conciencia que supone el movimiento de la Ilustración, junto el ejemplo de la Revolución Americana y la mala gestión del entonces rey de Francia Luis XVI, supuso un caldo a presión que reventó cuando se reunieron los Estados Generales el 5 de mayo de 1789 y que dió las alas para la revuelta popular que desembocó en la toma de la vieja fortaleza de la Bastilla. La Revolución ya inundaba París.

"Fui tan listo, que me pasé por el forro el Tercer Estado, los Ilustrados y el ejemplar sistema de gobierno Inglés."


1 comentario:
Las bastillas hay que tomarlas despué de las comida pa que no te duela la barriga. Graaaaaaaaaaaaaaaaah! Graaaaaaaaaaaah!. ¿Coriolis?
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