Con este curioso título, Thomas Cathcart y Daniel Klein dos colegas filósofos licenciados en Harvard, nos acompañan mediante el humor, por toda la historia de la filosofía. Desde la Metafísica, pasando por la epistemología, la religión y el existencialismo, los dos autores nos ofrecen una visión única y un tanto controvertida, pero a la vez efectiva, de divulgar para los no iniciados en la matéria los entresijos de las grandes teorías y cuestiones. Para ello, utilizan un arma poco frecuente: los chistes.Para ser sincero, a priori lo que me llamó realmente la atención del libro es su metodología divulgativa: "¿Que coño tendrá que ver los chistes con la filosofía?". Pues al contrario de lo que pensaba, tienen mucho en común, pues desarrollan nuestra inteligencia de forma muy parecida: le dan la vuelta a las verdades establecidas.
No hay nada mejor para comprenderlo bien del todo que un ejemplo: E aquí un chiste sobre el relativismo (teoría que trata sobre los diferentes modos de enfocar una acción o verdad):
"Pat: Mike, te llamo desde la autopista con mi movil, llegaré en media hora.
Mike: Ten cuidado, Pat. Acaban de decir por la radio que hay un loco que va en dirección contraria por la autopista.
Pat: ¿Uno? Hay cientos!"
Desde la perspectiva de la razón, a Pat le asiste tanta razón como al hombre de la radio. En relación con él, todo el mundo avanza en dirección contraria, por lo que ésta última está determinada por el Estado o en este caso por la Dirección General de Tráfico que determina la dirección correcta.
Como podemos ver, en unas pocas líneas podemos comprender, de forma senzilla eso si, la visión relativista del francés Foucault.
Los chistes no es que sean para estar descojonándose página tras página, pero sí que són un herramienta muy útil para los profanos, que les puede hacer encender el gusanillo de querer aprender más, o un digno y divertido repaso para los ya experimentados. Un excelente ejemplo a seguir para el resto de las ramas del saber.
Lo mejor: Divertido, muy ameno, divulgativo.
Lo peor: Para los que tengan los huevos pelados en filosofía lo pueden encontrar demasiado simplista, pero la metodología con chistes les puede resultar una forma interesante y diferente.

2 comentarios:
Esto me ha recordado un chiste que seguro que alguna área de la filosofía explora. Que conste que el ejemplo se puede aplicar a todo tipo de rivalidades y odios, por ejemplo los nazis/judíos:
Eso es un alemán que quiere afiliarse al partido nazi, y al ir a entrar a la sede le paran en la puerta y le dicen:
Nazi: - ¿Dónde vas?
Alemán: - Pues a afiliarme al partido nazi.
N: - Pero no se puede afiliar cualquiera, debes demostrar unas aptitudes.
A: - Ah bueno, yo estoy dispuesto, ¿qué he de hacer?
N: - Pues mira, tienes que ir a la calle de enfrente y matar a 15 judíos y a un perro.
A: - ¿A un perro? ¿Porqué tengo que matar un perro?
N: - Hostia macho, tú sí que eres de los nuestros. Pasa, pasa.
El chiste tira más estrictamente hacia la moralidad que a la filosofía al deshumanizar a los judios y mostrar una actitud paradojicamente más humana hacía un animal. Esto me recuerda precisamente a uno de mis filósofos preferidos: Bertrand Russell, al argumentar que nuestra moral cambia constantemente de valores ya sean buenos o malos debido a las circunstancias que nos rodean, en vez de sentarse en una série virtudes que en el caso de Europa se basaban en la ortodoxia cristiana. Nietzsche dió el pistoletazo de salida a esta visión , llevándola a cierto radicalismo, pero sin duda me quedo con Russell. A todo este rollo: no he podido evitar sonreir al leer el chiste.
:)
Saludos!
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