domingo, 6 de julio de 2008

Drácula. Bram Stoker (1897)

En una humilde y pestilente pensión de Londres y en sus últimos minutos de vida, el autor de Drácula, no paraba de señalar a una esquina de su habitación mientras una y otra vez pronunciaba: "Strigoi", palabra que en rumano significa vampiro...

Pero como esto es Cliopolis y no el Blog de Friker Jimenez, obviaremos lo que pudo haber dicho o no Abraham Stoker, el irlandés, alcohólico (valga la redundancia) y sifilítico antes de morir y nos centraremos en lo que mejor hizo sin duda en su vida: escribir Drácula.
Esta novela que confieso me atrapó cuando la leí el 2º de BUP, es como todos los clásicos de la literatura una historia con mil interpretaciones. Seguramente en el momento en que Stoker explicaba en Drácula el viaje que el procurador inglés, Jonathan Harker, hacia la lejana Transilvania, podría ser una metáfora del moderno Imperio Británico frente a la Europa más profunda y desconocida, encarnada por el Conde-vampiro.

Recordemos que el género de la novela como fuente de viajes y aventuras explica a la perfección el momento que vivía occidente, sobretodo los british que se había lanzado a la conquista de los confines más remotos extendiendo su imperio colonial, hasta llegar a lugares con tradiciones y gentes muy extrañas y raras para el inglés medio. También se recoge en esta historia infinidad de avances técnicos punteros de la época como telégrafos, fonógrafos, quizás porque Bram era todo un vanguardista, Drácula fue de hecho una de las primeras novelas escritas a máquina. No olvidemos otra visión de la novela: Drácula, ante todo es una novela romántica, la de un amor imposible entre la hermosa Mina y el Conde Drácula. Y por añadir una más, hoy en día hasta podríamos ver en la obra de Stoker como la de un sin papeles (Drácula) perseguido en Londres por un especulador inmobiliario y sus amigos (Harker, Van Helsing, etc.)













Si algo siempre me ha impresionado de esta novela es descubrir que Drácula ante todo es un seductor y no un asesino. No puede entrar en tu casa si no le invitas previamente y más que asesinar para alimentarse, es decir que uno mismo fuese el primer responsable de su propia tragedia, con lo que Drácula es también un cuento moral, que nos advierte de los peligros que el placer.

Uno de los libros más adaptados al cine es sin duda alguna Drácula, por eso es su historia una de las más conocidas y también uno de los clásicos más traicionados de la literatura. Pero quizás más que por lo mal que Hollywood adapta según que libros, sino por lo imposible de hacerlo con esta novela y si la habéis leído lo comprenderéis rápidamente: de las casi 600 páginas que tiene el libro, el conde, solo entra en escena 30 veces, todo lo demás son en su mayoría cartas que se cruzan entre sus secundarios, diarios, etc, lo que hace que en una película sería imposible de plasmar a menos que fuese tan aburrida como el cine independiente sueco.

También es curioso como los perseguidores del vampiro, encabezados por Van Helsing, en ningún momento llaman a las autoridades policiales para alertarlas del peligro que el conde representa; como si lo quisieran para ellos mismos, esto y su búsqueda obsesiva hace que el lector llegue a preguntarse si es Drácula el adicto a la sangre o Harker, Van Helsing y compañía los adictos a Drácula.

Aunque el cine y la literatura ha hecho mil y un disparates a partir de esta novela, también se han escrito y filmado buenas historias a raíz de los vampiros, como "Entrevista con el vampiro" y "Soy Leyenda".

De cualquier manera leedla y veréis como no es ni un libro para niños ni un muermo del siglo XIX.

2 comentarios:

Santi dijo...

A mi la película de Coppola me encanta, una de las mejores películas de los 90, sin duda. Una pregunta: ¿Cuán fiel es "Drácula de Bram Stoker" de Francis Ford Coppola (1992) a la novela original?

Porque quizá me pienso buscar la novela y darle una lectura...

Julio dijo...

También es una de mis películas favoritas de los 90's, aunque tratándose de Coppola no cabe esperar nada menos. Si hay una película fiel para mi es esta, pero ojo, como ya apunto en el artículo no hay adaptación ideal de este clásico, ni la puede haber, porque Stoker relata la mayor parte de la historia como una correspondencia cruzada. A pesar de esto hay que agradecerle a Coppola que no nos presentara una vez más al conde con el arquetípico vestuario de Lugosi (capa negra, camisa blanca,...)y se buscara una propuesta que, aunque controvertida, resulta más creible para el personaje.